La oficina alemana de seguridad aérea (DFS) informó anoche de la orden de cierre desde las cinco de la mañana del aeropuerto de Bremen (noroeste) y desde las seis del de Hamburgo (la segunda ciudad alemana). Los responsables del tráfico aéreo en Berlín han clausurado los aeropuertos de Schönefeld y Tegel a las once de la mañana. Cerca de 700 vuelos han sido cancelados hoy en el país, de los 8.000 previstos, según la Organización Europea para la Seguridad en la Navegación Aérea (Eurocontrol).
A lo largo del día, también se espera que la ceniza llegue a Polonia, aunque con una concentración media. No hay restricciones en otras partes de Europa, según Eurocontrol, y según la predicción de la Oficina Meteorológica de Reino Unido, se espera que se disipe la nube durante la jornada.
El número de operaciones canceladas ayer fue de 500 en toda Europa, la inmensa mayoría con origen o destino Reino Unido, sobre todo Escocia, según Eurocontrol, que informa en su twitter de las actualizaciones sobre aeropuertos. Una cifra muy baja si la comparamos con las 29.000 programadas en el continente. En España, la incidencia fue escasa: 26 vuelos anulados, de los 769 previstos entre España y Reino Unido, hasta las siete de la tarde, según Aena.
Desde el inicio de la erupción, las autoridades europeas han gestionado todo con mucha más prudencia que el año pasado, cuando las cenizas del volcán Eyjafjalla colapsaron el cielo continental. La Autoridad de la Aviación Civil británica (CAA) ya aseguró ayer que las medidas adoptadas en 2010, con tres niveles de riesgo, "ayudan a limitar cualquier trastorno". Bruselas descartó un cierre generalizado del espacio aéreo europeo, a diferencia de lo que sucedió el año pasado. Ahora, las autoridades nacionales pueden cerrar el espacio aéreo si el riesgo es alto, mientras que se deja en manos de las aerolíneas la decisión de volar o no a través de una nube volcánica considerada de riesgo bajo o medio, aunque antes han de demostrar que la flota está en condiciones técnicas de hacerlo.
A primera hora de la tarde de ayer, se reabrieron los aeropuertos de Glasgow y Aberdeen, ya libres de una alta densidad de cenizas, y las autoridades irlandesas han anunciado que no habrá restricciones en las próximas 24 horas. Fuera de Reino Unido, los mapas de la Oficina Meteorológica de Reino Unido indican que la nube tocará el norte de Alemania, partes de Dinamarca, el sur de Noruega y el suroeste de Suecia, aunque Eurocontrol espera que el impacto sobre los vuelos sea "relativamente bajo". En España, y con todas las cautelas posibles, el Ministerio de Fomento señalaba que, según la previsión a 24 horas vista, la más fiable, "la nube no viene hacia aquí".
Numerosas compañías optaron ayer por cancelar sus vuelos con origen o destino Escocia, como KLM, EasyJet, Flybe, Air Lingus, Loganair, Eastern Airways, Lufthansa o British Airways. Caso aparte fue la compañía de bajo coste Ryanair, que arremetió contra las autoridades irlandesas y británicas al considerar, tras realizar un vuelo de prueba en Escocia, que las cancelaciones eran "innecesarias" porque "no hay riesgos de seguridad".
"La inspección tras el vuelo no mostró ninguna prueba de ceniza volcánica en el fuselaje, las alas o el motor", afirmaba. "La ausencia de ceniza volcánica en la atmósfera apoya la opinión manifestada por Ryanair de que no hay ninguna amenaza para la seguridad de los aviones en esa mítica zona roja, que es otra equivocada invención de la Oficina Meteorológica de Reino Unido y de la CAA". Sin embargo, la compañía no llevó a cabo su amenaza de volar en zonas con ceniza porque las autoridades irlandesas aún no han dado el visto bueno a sus informes para probar que sus aviones están en condiciones de volar a través de nubes volcánicas de riesgo bajo o medio, informa Walter Oppenheimer. Además, el ministro de Transporte británico, Philip Hammond, aseguró que el vuelo de pruebas de Ryanair no había atravesado las zonas peligrosas que figuran en los mapas de la Oficina Meteorológica.
Pese a que conforme avance la semana, parece que se reducirán las concentraciones de ceniza sobre los cielos europeos según los mapas de previsión de la Oficina Meteorológica de Reino Unido, los que aún no las tienen todas consigo son los 25.000 hinchas barcelonistas con entradas para la final de la Champions que se celebra el sábado en Wembley. Para evitar problemas, el Barcelona adelantó dos noches su vuelo, previsto inicialmente para el jueves.
Sector mejor preparado
A diferencia del año pasado, la nube volcánica es más densa, lo que aparentemente hace que la ceniza caiga antes a tierra y que la que se aleja de Islandia sea más liviana. Además, los vientos en Islandia soplan este año con menos fuerza. Otro aspecto positivo es que las dos erupciones anteriores del Grimsvötn, en 1998 y en 2004, duraron solo una semana. En cambio, el Eyjafjalla no había entrado en erupción desde 1921 y cuando lo hizo en abril de 2010 no se tenían parámetros para hacer una estimación sobre su duración.
Este año se han identificado tres niveles de riesgo para la aviación. El nivel bajo se da cuando la densidad de la nube volcánica es inferior a dos gramos de ceniza por diez metros cúbicos de aire. En ese caso se considera que la navegación aérea no es peligrosa. Si la nube volcánica alcanza una densidad de entre dos y cuatro gramos se considera que el riesgo es medio y solo pueden volar aquellas compañías que han presentado un informe de seguridad que garantiza que sus aviones están preparados para sobrevolar una nube de esas características. "Muchas compañías aéreas ya han presentado esos informes", según la CAA.
Por encima de los cuatro gramos de ceniza por diez metros cúbicos de aire se considera un riesgo alto y "ninguna compañía ha presentado informes de seguridad para volar con esa alta densidad de ceniza".
No hay comentarios:
Publicar un comentario